viernes

Exposición: sobre el arte contemporáneo

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Mesas de pin-pon sobrepuestas. Ernesto Sino. 10 x 10, impresión sobre papel.


Para poder hablar de esta pieza a fondo se ha escrito lo siguiente con la posibilidad de ser leído por quien aventure los ojos en estas cartulinas tan largas y tan museísticas. Este es un texto que habla de arte contemporáneo. En la medida en la que habla de sí mismo podemos hablar de una importante prescencia de un tipo de reflexión autoreferencial, propia del arte contemporáneo, que los artistas buscan imprimir a esta su obra. El texto ha sido intervenido por diversas personas (en etapas bien definidas con duración de dos a tres semanas) como símbolo de la imposibilidad del humano por concordar con el otro; por demostrar la dinámica del flujo inestable del inconciente colectivo y su ingerencia en la realidad. En Resumen:

eSTE TEXTO NO ES UN TEXto

Así es estimado lector este escrito no busca más que ser un performance en el papel, una manera de expresar aquello que se escapa a las palabras a través de ellas. Empecemos pues, por analizar a fondo algunos segmentos que siguen que nos ayudarán a comprender la dirección de nuestras dilucidaciones::

Segmento de prueba 1: [ la serpiente que muerde su cola]:

Cito:

" La evidente intención del autor delimita la posibilidad interpretativa del texto intitulado "Exposición: sobre el arte contemporáneo", él trata de hacernos entrar a su juego: intenta poner en duda ciertos recursos estéticos echando mano de ellos. No nos dejemos engañar por fanfarrones como este. Es necesario señalar que su intento burdo por atacar lo posmo resulta más posmo aún ya que guarda similitud en dos rasgos característicos de tal cosa: el nulo respeto por cualquier clase de institución o figura de autoridad de cualquier época o circunstancia a favor de la construcción de una parodia; la hibridación de cierta técnicas litero-pictóricas [pluscuamperfectas]."[1]

Trágico resulta el impertinente y atropellado argumento de Warren donde pretende demostrar que el presente texto se cimienta en la idiota intención de una sátira. Su obtuso conocimiento de un mundo que dejo de existir (en el que nuestro autor ha quedado atrapado) le impide dar cuenta de fenómenos propios de épocas que, aún viviendo en sincronía, le son lejanas. Warren debe aprender la columna vertebral de los tiempos que corren: No querer ser posmo criticando lo posmo es más posmo que un performance literario.

Analicemos pues la segunda etapa:

Segmento de prueba 2: [mimismo para mí]

cito:

"[...] por lo queYo me hago una pregunta a mí mísmo que no sé responder por completo: ¿cuál es la intención del autor? ¿desplegar su ego en cada palabra que sigue y suena? ¿Imprimirle al objeto que interviene una prueba de su paso por la existencia? De cualquier manera, ya sea narcisismo o ansiedad por la intrascendencia, nuestro artista rebusca desesperado, pone a flote algunos elementos y termina ahogándose en su propia verborrea en un trabajo que no pasa ni por cómico ni por literario. En mí opinión, yo no pondría lo que ellos no pusieron como yo me imagino que debí ponerlos ya que yo soy YO."[2]

Hablando de narcisismo nos encontramos al mimista perfecto. Este simpático caballero de bombín nos remite a una época linda en la que la gente usaba máscaras con interior de espejo. El yo como búsqueda y fuerza creadora, como inicio y fin de todo.

Hemos podido determinar distintas variantes del mismo problema, analizar a fondo el contenido de esta magna obra, sorprendernos con su complejidad o asomarnos a los abismos insondables de su profundidad temática en suma de eso se trata esta pintura.

galería düNhezzehNüd Octubre 2010

Curador: Dimitrio Porchaca L.



[1] Warrow, Herbert. Jardín de delicias teóricas. Londres:1987, Pág. 654.

[2] Findelder, Iörich. Antología de ejemplos claros de momentos de posmodernidad desesperada y otras monadas. Madrid: 2010, Pág. 152.