martes

Buenas maneras, mejores orgasmos

Todos hemos oído hablar del famoso Manual de Carreño al que refieren en cualquier ocasión propicia para señalar nuestra falta de pericia, educación y buenas maneras. El librito este se ha incrustado en el imaginario colectivo como pocos, muchos lo citan sin haber conocido el texto de primera mano. Se ha vuelto un argumento de autoridad excedidamente manoseado por familiares y amigos, jefes y compañeros para corregir nuestro comportamiento ya sea en la mesa, en las reuniones o cualquier clase de encuentro social. Todo eso está bien pero, ¿dónde está la tan mentada publicación?


Busqué inútilmente en librerías de viejo, en puestos clandestinos, entre antigüedades y muebles viejos, en las pacas, con mis voceadores de confianza y en los puestos de revistas descontinuadas de Taxqueña pero no daba con una pista siquiera hasta que el azar (o el destino o Dios, la que usted prefiera) me llevó a una venta de garage en una casa de Coyoacán. Era lo típico: muebles, enciclopedias, ropa vieja, juguetes y objetos inverosímiles ya rotos y cuya función siempre será un misterio, electrodomésticos setenteros-ochenteros en desuso, en fin, una venta de garage. Busqué de inmediato algún libro interesante, todos estaban a diez pesos, a veces la gente no sabe qué vende y te encuentras con unas gangas que para qué les cuento. Desafortunadamente la familia en cuestión poseía un acervo muy completo en la rama pedagógica y de autosuperación, a pesar de la falta de clásicos como ¿Quién se ha robado mi queso? y El caballero de la armadura oxidada, la colección contaba con joyas y estrellas de la buena educación familiar desde todo enfoque: Los mejores licuados y jugos para sus hijos vol. III (Niños de 8 a 13), ¿Cómo hablarle a un niño del sexo duro? Respuestas para padres cuyo apetito sexual puede generar comportamientos sexualmente enrarecidos en sus hijos, El desarrollo emocional del hijo: berrinches y chantaje, ayuda motivacional para no ser un padre consentidor, Guía para padres IV: Le pasé mis traumas y manías a mis hijos, ¿cómo me enfrento con una versión reactualizada de mi mismo?, en fin una constelación de genialidades y soluciones para la vida. Curioseando y buscando entre tantos tomos lo encontré, no era el Manual de carreño por supuesto pero probablemente serviría: No permita que su hombre busque por otro lado... Cómo es una muchacha mala...buena. Entevistas íntimas con 73 mujeres que lo hacen para vivir... tal como lo contaron a Angel Smith.


El ejemplar en cuestión trae en la portada a una mujer en vestido de noche con un escote amplio como el horizonte sosteniendo una copa de tamaño generoso que parece contener alguna bebida alcohólica. Está recostada en un sillón y a su lado un teléfono rojo de disco muy elegante. Al fondo y fuera de foco, dos mujeres en vestidos largos y con los hombros descubiertos. La edición está exquisitamente dispuesta: los forros son de cartón puro, el papel casi parece de estraza que es, como todos sabemos, uno de los más nobles y finos materiales que se pueden conseguir hoy día. Mi edición es del 80, si alguien conoce alguna otra hágamelo saber.


Es comprensible que a está altura del escrito el querido lector se pregunte de qué coño va la entrada. Pues bien, permitame su paciencia que en un rato más suelto la sopa. Ahora remontemonos a una historia algo antigua:


En una de esas tardes lluviosas de verano-otoño en que las hojas esperan pelear y revolverse en una danza con la lluvia, caminaba hacia la cineteca cuando me detuve un momento en un pequeño puesto de cachibaches que llamó mi atención. Tenían libros excelentes a muy buen precio. Revisé los bolsillos de mi abrigo, el sombrero de copa incluso el escondite secreto de mi gazné pero me convencí de efectivamente haber dejado mi chequera en algún rincón recóndito de la casa. El incidente no me hizo recular,traía algunos billetes en la cartera y dado mi poco capital decidí buscar a fondo para llevarme el que, a mi juicio, fuese imprescindible. En mi pesquisa encontré diversos autores tanto consagrados como popularmente preferidos que me llamaban a ser comprados. De pronto estaba ahí, frente a mí después de tanto tiempo, sin siquiera haber preguntado por él, incluso con la curiosidad y el ímpetu ya apagados lo encontré. No podía creerlo, lo hojeé por un rato para cerciorarme. No, no era un sueño. Tenía en mis manos el archifamoso Manual de Urbanidad y buenas maneras para uso de la juventud de ambos sexos en el cual se encuentran las principales reglas de civilidad y etiqueta que deben observarsee en las diversas situaciones sociales, precedido de un breve tratado sobre los deberes morales del hombre por Manuel Antonio Carreño. Atónito y algo aturdido lo adquirí sin pensarlo dos veces.


De esto ha pasado ya un rato, ahora sin saber qué hacer con él y como un servicio a la comunidad me he dispuesto a aprovechar su contenido invitando a los presentes y a quien quiera sumarse a internarnos en un análisis cabulístico de su sapiente majestad. Aunado a esto, se aprovechará el material de Angel Smith cuando sea debido para establecer comparaciones entre uno y otro punto de vista en torno a los deberes sexuales y maritales, los roles de género, etc.


Sin más por el momento me despido deséandoles lo mejor.

3 comentarios:

  1. Todavía recuerdo ese día, estuvimos una hora revisando el texto y al final dijimos algo como: Está muy fino, pero ya me aburrí.

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  2. Fue ése el día en que una lluvia torrencial desesperó a nuestro comentado? Vimos "La visita de la banda", el Burgos nos disparó unos cafés y nos mojamos hasta las cachas.

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