jueves

Buenas maneras, mejores orgasmos: El vestido

Baratas, rebajas ofertas. Filas kilométricas para pelear por el último vestido con clase y distinción de la tienda. Largas esperas. Visita al probador. Tarjeta de crédito a punto de derretirse en las manos. Para muchos el tema no está en discusión, es secundario y sin importancia alguna, exclusivamente para niñitas de plaza. Nada más lejos de la realidad, a este limón se le puede sacar harto jugo.

En gran medida la forma de vestir nos define frente a los demás pues nuestra elección de prendas refleja lo que somos o queremos ser, puede reflejar nuestra condición económica, nuestros gustos y preferencias, a estas alturas incluso refleja que tipo de vida llevamos o pretendemos llevar. Pues es nuestra forma de vestir, por más cuidada o descuidada que esté, el mensaje que damos al mundo.

Jamás se debe juzgar un libro por su portada, claro, pero uno se puede hacer una buena idea de qué tipo de libro es. Cómo se actúe con respecto al contenido es problema de cada quién.

Siendo el vestir un problema de tales dimensiones, nos es permitido salir a buscar asesoramiento en la sabiduría bibliográfica y que mejor que un experto como Carreño:

"Nuestros vestidos pueden ser más o menos lujosos, estar más o menos ajustados á las modas reinantes, y aun aparecer con mayor o menor grado de pulcritud, según que nuestras rentas ó el producto de nuestra industria nos permite emplear en ellos mayor ó menor cantidad de dinero; pero jamás nos será lícito omitir ninguno de los gastos y cuidados que sean indispensables para impedir el desaseo, no sólo en la ropa que usamos en sociedad, sino en la que llevamos dentro de la propia casa."

Encariñado con los sastres, sombreros, zapateros y demás especialistas en el cuidado de las prendas Carreño nos invita a gastar lo que debamos para no descuidar nuestra ropa. Seguro se llevaba comisión o de menos le hacían un descuentito por andar haciendo publicidad. Es increíble pero hoy resulta más fácil y barato desechar la ropa y sustituirla rápidamente que zurcir, coser, parchar o cambiar las suelas; no obstante deberíamos mantener una cultura de reciclaje y mantenimiento en ves de despilfarre y consumismo.

El fin con el que fueron hechas las prendas no siempre empata con la utilidad que encontramos en ellas. Un gran ejemplo son las bufandas, los poblanos varones (pipopus fantoche) suelen utilizarlas indistintamente en antros o lugares cálidos y cerrados pese a no haber corrientes de aire que amenazen sus cuellos. Es cuándo comienzan los problemas ¿para qué es y para qué lo podría usar? Bajo este esquema imagino el génesis de miles de estilos. Solapas enormes, corbatas de 5 metros, vestidos abombados con kilos de crinolina, vaya: Comodidad vs. Moda. Preguntenle a los pies de las señoritas entaconadas o intente defecar con los tirantes puestos.

Otro de los grandes objetivos del vestir es enfatizar, provocar o dirigir la atracción del otro. Los expertos en moda recomiendan siempre utilizar prendas que vayan con el tipo de cuerpo, colores que hagan juego con el color de piel,el cabello o los ojos. Veamos que nos comenta la experiencia del buen señor Smith al respecto:

"Los hombres son unos primos (¿?) cuando hay algo que desean, algo que no pueden tener. Usted puede caminar desnuda frente a un hombre y él ni siquiera la mirará. Pero si usted usa un vestido transparente a través del cual crea él que puede ver sus formas, o una blusa abierta hasta el último botón, dándole un apunte de sus pezones, o una falda que casi muestre sus pantaletas, entonces ese mismo hombre se inquietará tanto que no será capaz de quitarle las manos y los ojos de encima"

El punto es la insinuación y no el cinismo carnal, lo erótico y no lo pornográfico. Me parece que Bataille o Baudrilard, alguno de esos dice esto mismo. La vestimenta nos puede acercar o alejar de alguien y resulta un arte cuando su único fin es el de atraer.

La vestimenta también refleja los prejuicios que una sociedad tiene con respecto al cuerpo o la apreciación, mayor o menor, que se hace de algunas partes de este. ¿Dónde quedaron las mujeres de anchas caderas, las de pechos opulentos, los vestidos largos o los pantalones holgados? La moda cambia tan rápido ahora que resulta desconcertante eso de "estar a la moda".

Recuerden que tener estilo no implica necesariamente un gasto estratosférico sino saber buscar, seleccionar y combinar, lo más importante es siempre sentirse cómodo y seguro con lo que uno viste. Por último un consejo importante de nuestro amigo Carreño:

"Los sorbedores de rapé deben tener gran cuidado en que las partículas que de este se esparcen no caigan sobre sus vestidos. Causa malísima impresión una camisa que lleva en la parte del pecho las señales de este vicio, el cual apenas puede conciliarse con el aseo, por medio de especiales y constantes precauciones."

Con este importante consejo se despide su fashionista servidor.

¿Y usted cómo se viste?

1 comentario:

  1. oH GRACIAS SEÑOR KIN AHORA PODRÉ USAR OMBLIGUERAS SENSUALES CON COLORES QUE REMEMORAN LOS OCHENTA, A PESAR DE MIS 150 KILOS Y MI PROBLEMA DE VELLO. LO QUIERO SEÑOR KIN!!!!1


    ATTE. JUAN "JEAN" GÓMEZ

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