jueves

Buenas maneras, mejores orgasmos: Las urgencias



¿Hora de ir a la cama con su pareja? ¿Cómo hacer de este acto algo agradable para ambos? Carreño nos recomienda:

"La moral, la decencia y la salud misma nos prescriben dormir con algún vestido. Horrible es el espectáculo que presenta una persona que por haber perdido en algún movimiento su cobertor, ó por cualquier otro accidente ocurrido en medio de la noche, aparece enteramente descubierta."

Una vez envueltos en finas y delicadas telas (o los mejores trapos que podamos conseguir) estamos listos para nuestra visita diaria con Morfeo, recuéstese junto a él o ella y disfrute la suavidad de su colchón en la espalda y el aroma (almizcle, lavanda, frutas tropicales o el que usted guste) que seguramente su hacendosa pareja a dispuesto en las sábanas para mayor disfrute de la estancia horizontal del ronquido. No se olvide de hacer las pertinentes oraciones. Sienta el suave roce del proceso digestivo y piense en aquellos tacos. Sí, aquellos que con tanto picante, cebolla,cilantro y amor compartió con su pareja, ¿Qué tal ese tepache? ¿Muy bueno, casi comparable a cualquier néctar divino del que se haya hablado jamás? ¡Muy bueno! No, procuré no concentrarse en aquella sensación de globo inflado que invade su vejiga. Piense que:

"La costumbre de levantarnos en la noche á satisfacer necesidades corporales, es altamente reprochable; y en vano se empeñan en justificarla, aquellas personas que no conocen bien todo lo que la educación puede recabar de la naturaleza. La oportunidad de estos actos la fijan siempre nuestros hábitos á nuestra propia elección; y el hombre verdaderamente fino y delicado no escoge por cierto una hora en que pueda llegar a hacerse molesto, ó en que por lo menos ha de pasar por la pena de llamar la atención de los que le acompañan."

¿Qué hacer con aquella odiosa molestia puesto que no nos es permitido abandonar el lecho para pisar el mosaico y regar la porcelana? Aguantar, tomarle la palabra a un esfínter bien cerrado e intentar dormir. Pero nos encontramos con otro conflicto, por más que usted apriete sus párpados y cuente ovejas éstas se transforman en mingitorios, uno tras otro se estrellan contra su frágil voluntad. Ya siente el empuje de las gotas, debe ir al baño.

Su pareja comienza a moverse alterada, el tepache reparte la misma magia a su cuerpo pero se encuentra indispuesta asimismo para romper tan noble regla de cuidado. Ninguno se va a levantar y se miran torpemente en la oscuridad. Un beso conduce a otro hasta la vertiginosa precipitación de las caricias que culmina en lo que conocemos vulgarmente como: "guardar el muñecon". El encantamiento carnal es tal que se olvidan de cualquier sensación que antecediera a las olas placenteras que recorren sus cuerpos. De pronto el orgasmo, explosión sin sentido ni dirección que rompe los límites del individuo y lo integra al cosmos. Jadeante y sudoroso, animal impropio de la modernidad, vuelve a percibir las gotas empujándolo todo, amenazando con salir al menor descuido para verter su grotesca liquidez sobre el colchón. Una idea, un foco por encima de su cabeza, una paloma que sale por su oído: el forro del colchón nunca fue retirado. Mira hacia ella y sus ojos le revelan un pensamiento similar, idéntico:

"Urolagnia(...) Esto significa, básicamente, un gusto sexual por la orina. (...) En los últimos años, el síndrome de la "lluvia dorada" parece haber proliferado. Hay una fascinación con la orina y la urinación implicada con el sexo, que parece difícil explicar con exactitud. Creo que tal vez estamos cada vez más ahítos, y que las antiguas extravagancias no nos excitan ya lo suficiente. Siempre estamos buscando algo diferente, algo justamente un poco más retorcido que lo último que hicimos."

—¡Qué asco, repugnante verdaderamente, dicen que la criada oyó cosas cayéndose y risas, que pensó que era algún asaltante y se topó de frente con esa desagradable escena! Y pensar que iban a ser los padrinos de mi sobrina!— Doña Modorra, apenas terminó su frase pidió disculpas a los presentes por su repentina huida, se excusó de la fiesta de aquella noche pues tenía muchos pendientes en casa. Al llegar a la alcoba de su amante, el señor Gutiérrez Pedraza ,tuvo una idea traviesa al verlo en la tina.

Epílogo:

Pequeñas criaturas de liviandad y perversión instolas a seguir rigurosamente las enseñanzas de MonSeñorDonCarreño:

"Sólo entre personas que se tratan con confianza puede ser tolerable el acto de cruzar las piernas."

Buenas maneras, mejores orgasmos: El vestido

Baratas, rebajas ofertas. Filas kilométricas para pelear por el último vestido con clase y distinción de la tienda. Largas esperas. Visita al probador. Tarjeta de crédito a punto de derretirse en las manos. Para muchos el tema no está en discusión, es secundario y sin importancia alguna, exclusivamente para niñitas de plaza. Nada más lejos de la realidad, a este limón se le puede sacar harto jugo.

En gran medida la forma de vestir nos define frente a los demás pues nuestra elección de prendas refleja lo que somos o queremos ser, puede reflejar nuestra condición económica, nuestros gustos y preferencias, a estas alturas incluso refleja que tipo de vida llevamos o pretendemos llevar. Pues es nuestra forma de vestir, por más cuidada o descuidada que esté, el mensaje que damos al mundo.

Jamás se debe juzgar un libro por su portada, claro, pero uno se puede hacer una buena idea de qué tipo de libro es. Cómo se actúe con respecto al contenido es problema de cada quién.

Siendo el vestir un problema de tales dimensiones, nos es permitido salir a buscar asesoramiento en la sabiduría bibliográfica y que mejor que un experto como Carreño:

"Nuestros vestidos pueden ser más o menos lujosos, estar más o menos ajustados á las modas reinantes, y aun aparecer con mayor o menor grado de pulcritud, según que nuestras rentas ó el producto de nuestra industria nos permite emplear en ellos mayor ó menor cantidad de dinero; pero jamás nos será lícito omitir ninguno de los gastos y cuidados que sean indispensables para impedir el desaseo, no sólo en la ropa que usamos en sociedad, sino en la que llevamos dentro de la propia casa."

Encariñado con los sastres, sombreros, zapateros y demás especialistas en el cuidado de las prendas Carreño nos invita a gastar lo que debamos para no descuidar nuestra ropa. Seguro se llevaba comisión o de menos le hacían un descuentito por andar haciendo publicidad. Es increíble pero hoy resulta más fácil y barato desechar la ropa y sustituirla rápidamente que zurcir, coser, parchar o cambiar las suelas; no obstante deberíamos mantener una cultura de reciclaje y mantenimiento en ves de despilfarre y consumismo.

El fin con el que fueron hechas las prendas no siempre empata con la utilidad que encontramos en ellas. Un gran ejemplo son las bufandas, los poblanos varones (pipopus fantoche) suelen utilizarlas indistintamente en antros o lugares cálidos y cerrados pese a no haber corrientes de aire que amenazen sus cuellos. Es cuándo comienzan los problemas ¿para qué es y para qué lo podría usar? Bajo este esquema imagino el génesis de miles de estilos. Solapas enormes, corbatas de 5 metros, vestidos abombados con kilos de crinolina, vaya: Comodidad vs. Moda. Preguntenle a los pies de las señoritas entaconadas o intente defecar con los tirantes puestos.

Otro de los grandes objetivos del vestir es enfatizar, provocar o dirigir la atracción del otro. Los expertos en moda recomiendan siempre utilizar prendas que vayan con el tipo de cuerpo, colores que hagan juego con el color de piel,el cabello o los ojos. Veamos que nos comenta la experiencia del buen señor Smith al respecto:

"Los hombres son unos primos (¿?) cuando hay algo que desean, algo que no pueden tener. Usted puede caminar desnuda frente a un hombre y él ni siquiera la mirará. Pero si usted usa un vestido transparente a través del cual crea él que puede ver sus formas, o una blusa abierta hasta el último botón, dándole un apunte de sus pezones, o una falda que casi muestre sus pantaletas, entonces ese mismo hombre se inquietará tanto que no será capaz de quitarle las manos y los ojos de encima"

El punto es la insinuación y no el cinismo carnal, lo erótico y no lo pornográfico. Me parece que Bataille o Baudrilard, alguno de esos dice esto mismo. La vestimenta nos puede acercar o alejar de alguien y resulta un arte cuando su único fin es el de atraer.

La vestimenta también refleja los prejuicios que una sociedad tiene con respecto al cuerpo o la apreciación, mayor o menor, que se hace de algunas partes de este. ¿Dónde quedaron las mujeres de anchas caderas, las de pechos opulentos, los vestidos largos o los pantalones holgados? La moda cambia tan rápido ahora que resulta desconcertante eso de "estar a la moda".

Recuerden que tener estilo no implica necesariamente un gasto estratosférico sino saber buscar, seleccionar y combinar, lo más importante es siempre sentirse cómodo y seguro con lo que uno viste. Por último un consejo importante de nuestro amigo Carreño:

"Los sorbedores de rapé deben tener gran cuidado en que las partículas que de este se esparcen no caigan sobre sus vestidos. Causa malísima impresión una camisa que lleva en la parte del pecho las señales de este vicio, el cual apenas puede conciliarse con el aseo, por medio de especiales y constantes precauciones."

Con este importante consejo se despide su fashionista servidor.

¿Y usted cómo se viste?

martes

Buenas maneras, mejores orgasmos

Todos hemos oído hablar del famoso Manual de Carreño al que refieren en cualquier ocasión propicia para señalar nuestra falta de pericia, educación y buenas maneras. El librito este se ha incrustado en el imaginario colectivo como pocos, muchos lo citan sin haber conocido el texto de primera mano. Se ha vuelto un argumento de autoridad excedidamente manoseado por familiares y amigos, jefes y compañeros para corregir nuestro comportamiento ya sea en la mesa, en las reuniones o cualquier clase de encuentro social. Todo eso está bien pero, ¿dónde está la tan mentada publicación?


Busqué inútilmente en librerías de viejo, en puestos clandestinos, entre antigüedades y muebles viejos, en las pacas, con mis voceadores de confianza y en los puestos de revistas descontinuadas de Taxqueña pero no daba con una pista siquiera hasta que el azar (o el destino o Dios, la que usted prefiera) me llevó a una venta de garage en una casa de Coyoacán. Era lo típico: muebles, enciclopedias, ropa vieja, juguetes y objetos inverosímiles ya rotos y cuya función siempre será un misterio, electrodomésticos setenteros-ochenteros en desuso, en fin, una venta de garage. Busqué de inmediato algún libro interesante, todos estaban a diez pesos, a veces la gente no sabe qué vende y te encuentras con unas gangas que para qué les cuento. Desafortunadamente la familia en cuestión poseía un acervo muy completo en la rama pedagógica y de autosuperación, a pesar de la falta de clásicos como ¿Quién se ha robado mi queso? y El caballero de la armadura oxidada, la colección contaba con joyas y estrellas de la buena educación familiar desde todo enfoque: Los mejores licuados y jugos para sus hijos vol. III (Niños de 8 a 13), ¿Cómo hablarle a un niño del sexo duro? Respuestas para padres cuyo apetito sexual puede generar comportamientos sexualmente enrarecidos en sus hijos, El desarrollo emocional del hijo: berrinches y chantaje, ayuda motivacional para no ser un padre consentidor, Guía para padres IV: Le pasé mis traumas y manías a mis hijos, ¿cómo me enfrento con una versión reactualizada de mi mismo?, en fin una constelación de genialidades y soluciones para la vida. Curioseando y buscando entre tantos tomos lo encontré, no era el Manual de carreño por supuesto pero probablemente serviría: No permita que su hombre busque por otro lado... Cómo es una muchacha mala...buena. Entevistas íntimas con 73 mujeres que lo hacen para vivir... tal como lo contaron a Angel Smith.


El ejemplar en cuestión trae en la portada a una mujer en vestido de noche con un escote amplio como el horizonte sosteniendo una copa de tamaño generoso que parece contener alguna bebida alcohólica. Está recostada en un sillón y a su lado un teléfono rojo de disco muy elegante. Al fondo y fuera de foco, dos mujeres en vestidos largos y con los hombros descubiertos. La edición está exquisitamente dispuesta: los forros son de cartón puro, el papel casi parece de estraza que es, como todos sabemos, uno de los más nobles y finos materiales que se pueden conseguir hoy día. Mi edición es del 80, si alguien conoce alguna otra hágamelo saber.


Es comprensible que a está altura del escrito el querido lector se pregunte de qué coño va la entrada. Pues bien, permitame su paciencia que en un rato más suelto la sopa. Ahora remontemonos a una historia algo antigua:


En una de esas tardes lluviosas de verano-otoño en que las hojas esperan pelear y revolverse en una danza con la lluvia, caminaba hacia la cineteca cuando me detuve un momento en un pequeño puesto de cachibaches que llamó mi atención. Tenían libros excelentes a muy buen precio. Revisé los bolsillos de mi abrigo, el sombrero de copa incluso el escondite secreto de mi gazné pero me convencí de efectivamente haber dejado mi chequera en algún rincón recóndito de la casa. El incidente no me hizo recular,traía algunos billetes en la cartera y dado mi poco capital decidí buscar a fondo para llevarme el que, a mi juicio, fuese imprescindible. En mi pesquisa encontré diversos autores tanto consagrados como popularmente preferidos que me llamaban a ser comprados. De pronto estaba ahí, frente a mí después de tanto tiempo, sin siquiera haber preguntado por él, incluso con la curiosidad y el ímpetu ya apagados lo encontré. No podía creerlo, lo hojeé por un rato para cerciorarme. No, no era un sueño. Tenía en mis manos el archifamoso Manual de Urbanidad y buenas maneras para uso de la juventud de ambos sexos en el cual se encuentran las principales reglas de civilidad y etiqueta que deben observarsee en las diversas situaciones sociales, precedido de un breve tratado sobre los deberes morales del hombre por Manuel Antonio Carreño. Atónito y algo aturdido lo adquirí sin pensarlo dos veces.


De esto ha pasado ya un rato, ahora sin saber qué hacer con él y como un servicio a la comunidad me he dispuesto a aprovechar su contenido invitando a los presentes y a quien quiera sumarse a internarnos en un análisis cabulístico de su sapiente majestad. Aunado a esto, se aprovechará el material de Angel Smith cuando sea debido para establecer comparaciones entre uno y otro punto de vista en torno a los deberes sexuales y maritales, los roles de género, etc.


Sin más por el momento me despido deséandoles lo mejor.

jueves

Fritazo de mi vidaza¡¡¡¡

Como pueden ver me ha sido difícil si no imposible mantenerme al tanto de este blog. Mucho desearía poder continuar con la crónica del viaje que hice a Chiapas y Guatemala pero por el momento no puedo. Seguiré publicando algunas otras cosas que salgan al paso y, tal vez, en un buen día me decida a continuar lo que empecé.

Por ahora me hice de un trabajo que probablemente me permita actualizaciones constantes.

Es todo por el momento. Sintonícenos la próxima semana, habrá muchas sorpresas, juegos y regalos. Se despide de ustedes un hombre bastante irresponsable ;)