lunes

Crónica de un viaje a tropezones (Cap. 4 Demora, Tuxtla y la vendedora de tortas)

R. no está. R. no llega. ¿Dónde carajos está R.? Pasan las horas, un par de cuentos, dos refrescos y varios cigarros después un señor se me acerca y me pregunta si soy el amigo de R. es su Papá. Después de la tortuosa espera nos dirigimos a su casa. Igual encontramos a R. de camino. Nos bajamos para dar unas cuantas vueltas por Tuxtla. Muchos árboles, demasiados autos. El tráfico es insoportable a todas horas. Las mujeres muy guapas.

Recorremos algunas calles, el centro cultural Jaime Sabines (cuyo arquitecto debió inspirarse en los juegos del McRoñas para decorar los interiores), el museo de paleontología (Casa tomada estaba cerrada :( ) y el paseo de los hombres ilustres. Hay un parque infantil, solitario entre semana, cuyos oxidados juegos mecánicos me enamoraron, una avioneta, un bote y una mini tirolesa completan el cuadro. Edificios pequeños y grises. Puentes y pasos a desnivel. Plazas, plazas, plazas, plazas. Tuxtla no es la mejor ciudad del mundo, es semiurbanirural, algunas partes tienen calles en el polvo, la cruzan algunos ríos grises a la intemperie pero a veces la cambiaría con gusto por la magnánima ciudad monstruo, cartón de huevos podridos y sobrepoblación de insectos.

Ocozocuautla es un pueblo (tiene más habitantes de los que mi concepto de pueblo abarca pero bueno) cercano a Tuxtla. La luz ya entorpece la astronomía de sus habitantes, sus equipos de fútbol los construye de vecinos-hermanos-amigos que se juntan a pistear ya sea por que pierden o porque ganan (sí, aún estamos en México), la plaza es familiar porque ya la hemos visitado todos, la iglesia, el palacio de gobierno, un kiosko con tienda. Sus habitantes, y me arriesgo al decirlo, son probablemente las personas que más pistean-toman-semborrachan de todo Chiapas y quizá de todo el sur. (Ya veremos)

El hermano de R. no acepta un no por respuesta, nuestro camión sale a las 9 :00 am con rumbo a Tapachula y a las 4:00 am me encuentro a las afueras de un cementerio con "i got a feeling" de los B.E.P. a todo volumen. me siento más ebrio de lo que jamás había estado. Cambio de presión+borrachera= dolor extraño en el pecho. Damos un breve rondín por Coita ( Significa "el pilón" o digamos ese poquito más que nos dan cuando compramos harina, azúcar, etc. Es el "pilón" de la región porque fue el último pueblo en anexarse a Chiapas, se resistieron bastante).

Llegamos a las 5 a casa de R., duermo una mísera hora para irnos a las 6:30, rayando nos subimos al camión a Tapachula. Dormí la mitad del viaje. En algún punto de mi estado credo (ya saben crudo+pedo) desperté mirando una mujer hermosa de amplias caderas, pechos suculentos y ojazos verdes envuelta en color tierra húmeda que me hace levantarme del asiento. Está vendiendo tortas y yo no entiendo qué espera para meterse a un certamen de belleza o en su defecto acompañarme hasta Tapachula ñam, ñam (¿ya viste?,¡está preciosa! le voy a decir algo ehmmmm ahmmm ¿cuánto cuestan las tortas? :( ) !Y, efectivamente cuánto cuestan las tortas¡. Todo esto en Pijijiapan de lo anterior se deduce que:

1. Nunca quiero volver a viajar sin estar borracho o al menos crudo en el trayecto, es riquísimo ser un bulto indespertable, te ahorras varias horas de paisaje picapiedresco.

2 En algún punto de mi vida tengo que regresar a Pijijiapan.

Faltan algunas horas aún para llegar a Tapachula, nos tendemos a nuestras anchas (sin albur) en el casi vacío autobús con dirección a las lindas tierras del soconusco.

2 comentarios:

  1. Las mujeres son muy guapas??????? Es sarcasmo vdd amigo?

    M*

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  2. De veras deveritas que no¡¡¡¡

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